Afirmar quién es “el mejor” en cualquier disciplina siempre es arriesgado. Sin embargo, en el ámbito de la investigación matemática de vanguardia, nombres como Peter Scholze, James Maynard o Yitang Zhang suelen figurar entre los más destacados. Aun así, dentro de la comunidad científica existe un consenso bastante amplio en considerar a Terence Tao como el verdadero “Mozart de las matemáticas”.
Su reputación está más que justificada. En 2006, con tan solo 31 años, recibió la Medalla Fields —considerada el equivalente al Nobel en esta disciplina— gracias a sus aportes en teoría de números, ecuaciones en derivadas parciales y análisis armónico. El jurado también destacó su habilidad para conectar áreas que tradicionalmente se estudiaban por separado.
Más allá de estos logros, Tao sobresale por su versatilidad. A diferencia de muchos matemáticos que se especializan en un único campo, ha desarrollado investigaciones relevantes en combinatoria y detección comprimida, además de sus contribuciones principales. También es reconocido por su enfoque colaborativo y su disposición a integrar nuevas tecnologías en su trabajo.
Uno de los aspectos más interesantes de su labor actual es su relación con la inteligencia artificial. En una conversación reciente con Dwarkesh Patel, Tao expresó que la IA ya funciona como una especie de “coautora de confianza” en la investigación matemática. Esta visión se apoya en avances recientes, como el logrado por Meta AI, que consiguió generalizar la función de Lyapunov, un concepto propuesto en 1892 por Aleksandr Lyapunov y que durante más de un siglo había resistido una solución general.
Tao también es uno de los principales impulsores de Lean, una herramienta diseñada para verificar la validez de razonamientos matemáticos. La ha incorporado en su flujo de trabajo diario como parte de esta nueva etapa donde la colaboración entre humanos y máquinas es cada vez más estrecha.
Lejos de ver la IA como una amenaza, Tao la considera una aliada que permite abordar problemas más complejos y ambiciosos. Actualmente la utiliza para investigar algunos de los mayores desafíos matemáticos abiertos, como la Conjetura de Collatz y las Ecuaciones de Navier-Stokes, estas últimas parte de los llamados Problemas del Milenio. Resolverlas implicaría avances cruciales en áreas como la predicción climática o el diseño aeronáutico.
En palabras del propio Tao, el objetivo es claro: que la IA se convierta en un colaborador confiable no solo en matemáticas, sino en múltiples disciplinas. Y, viendo los avances recientes, esa colaboración ya está en


